Cómo aceptar las emociones

Todos hemos tenido un elefante en la habitación. Y bien lo hemos ignorado, evitado, olvidado… Pero sigue ahí. En el texto de hoy nos acercamos a situaciones cotidianas y buscamos las maneras de afrontar ese reto que nos puede llegar a frenar. 

En inglés, elephant in the room (‘elefante en la habitación’) es una expresión metafórica que hace referencia a una verdad evidente que es ignorada o pasa inadvertida. También se aplica a un problema o riesgo obvio que nadie quiere discutir.

Se basa en la idea de que sería imposible pasar por alto la presencia de un elefante en una habitación; entonces, las personas en la habitación que fingen que el elefante no está ahí han elegido evitar lidiar con el enorme problema que implica.

Ejemplos

En ocasiones sucede, llevo unos días donde todo me ha salido muy bien, estoy feliz, no puede haber nada que amargue esta racha tan mala, pero de repente, zas ¡se acaba, esa buena racha y sucede algo que irremediablemente me pone triste! En este momento me planteo ¿y si, mejor sigo como si no hubiera sucedido nada? La tristeza es desagradable y estoy mucho mejor estando alegre.

Tras dos semanas, recibo una mala noticia del colegio de mi hijo, que me enfada y me entristece  a partes iguales, pero por estar vez lo voy a pasar, mejor no le comento nada y así me evito un mal momento mío y se lo evito a él.

En el trabajo las cosas no me van muy bien, últimamente mi producción ha bajado y lo que hago es hablar menos con el jefe e intentar pasar lo más desapercibido posible, hay bastantes días muy buenos donde logro escapar de mi bajo rendimiento fantaseando con que en el futuro las cosas irán a mejor y esto es solo una mala racha.

Al cabo del tiempo vuelve a pasar, sin saber muy bien por qué mientras veo las noticias, me ha invadido una gran tristeza, pero en cuanto me he dado cuenta, me he puesto una buena película, lo he achacado a  un mal momento y sigo como si nada.

¿Qué hacer?

En los casos relatados anteriormente estamos buscando unos resultados a corto plazo, buscamos el no tener emociones desagradables, como la tristeza, el enfado o la vergüenza con mi jefe. En pos de momentos más agradables al rechazar estás emociones, además, no estoy siendo conscientes de los problemas. No estoy atendiendo al elefante en mi habitación porque ni siquiera soy consciente de que está; ignoro las señales que me indicaban que algo está pasando, el ruido de las pisadas, el olor a elefante y algo tan evidente como la estrechez en la habitación, ignoro las señales que me indicaban que había un problema con el niño en el colegio, que tenía un riesgo de perder el trabajo, que algo pasaba y no sabía gestionarlo cómo me hubiera gustado.

Existe un riesgo, al tener una buena pero errada intención de sentirme lo mejor posible, no acepte esas emociones desagradables (mal llamadas negativas) como son la tristeza, enfado, vergüenza, pero que implicaban un mensaje muy necesario que no me va llegar si rechazo las emociones, por lo que en ocasiones, cuando me doy cuenta de ellas, están acumuladasy las gestión es mucho más difícil.

Tenemos que intentar aceptar las emociones que se nos presentan cada día, ya sean agradables o desagradables, porque todas implican un mensaje que debemos leer.

Puedes contactar con el equipo de Norte Psicólogos a través de su web, o en hola@consumerhealthspain.com

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